lunes, 7 de abril de 2008

experiencia ¿desastroza?

en lo sucesivo al 4to año, hicimos frecuentes las visitas a un motel. ¿que hacíamos? querernos sin tenernos por completo, horas frente al televisor gritando por algún partido, perdidos en alguna película, dormir horas después de los exámenes.

6 meses, en el que el motelito, era una estancia de paso obligado, correctísimo sin dirigir tus ojos al escote de mi blusa, sin que la transparencia del vestido te inquiete, tan apacible, que me parecía difícil, a la vez increíble, encontrar que un hombre cumpliera a toda cabalidad con la frasecita "tranquila, que no, ellos no hacen nada, hasta que realmente lo quieras tu".

Entonces, le subí el tono a los días, inventar un juego inocente, "yo te huelo, tu me hueles", caer vestidos a la alfombra, subir a la cama a medio vestir, envolvernos en la sabana, adueñarme del cubre cama, huir con el, cerrar la puerta del servicio, lanzarla hacia ti, asomar mi cabeza "¿me sigues?" ahí, estaba, sin algo que me cubra dejando correr el agua de la regadera sobre el cuerpo, sintiendo tus ojos, sentía, me querías, me adorabas, me necesitabas ¿será que sucede, ya mismo, aquí?" nada, con todo esto, ¿nada?, ¿estaba obligada a pedirlo en voz alta?.

un día, quise saber, sin preguntar, una caricia torpe, incitada en la búsqueda del alma, liada con los botones de su camisa, haciendo a un lado la corbata. Desprovistos de experiencia, lo sacaste de tu billetera, tan poco romántico, superiormente responsable. ahora me dejaba hacer y asir, contra ti, llevaba hasta las sandalias, mi ropa te incomodaba, arrancaste mis broches, tiraste del zipper de mi falda. Sé bien como acabe encima tuyo, ardor, picor, dolor, tres en uno...mi estrechez, te llevo al rumbo del descontento físico, inconsolable por "no terminar" tu primera relación sexual....estaba tan perdida como tu... ¿que toca? entonces reíamos como poseídos por lo imperfecto de la situación, felices, de aislar a la niña de mundo azul, de quitarle el tambor al pequeño de zapatos blancos.

1 comentario:

Igor dijo...

Definitivamente, estás en tu elemento. Me encanta la potencia con la que describes las situaciones. Es posible percibir todo, sentirse ahí. Eso, tienes la capacidad de trasladar al lector, de hacerlo que te acompañe, que acompañe a tus personajes. Poca gente lo logra, eehhh. De verdad. Y la vena sensual que muestras es verdaderamente deliciosa. Ojalá y compartas más de estos textos.